lunes, 8 de noviembre de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

En Youtube ! 2º Temporada

¿ Qué es la baja autoestima ?
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"Este niño no es para esta escuela"
www.youtube.com/watch?v=p6WV4KpegME

¿ Es posible la Esperanza ?
www.youtube.com/watch?v=BR7_7cKiC8A

Como manejar la Ansiedad
www.youtube.com/watch?v=ntdzahJluDk

Revista Salud Alternativa Nº 108. Julio 2010. Entrevista



miércoles, 20 de enero de 2010

¿ Es posible la Esperanza ?

El presente texto está siendo revisado.
Gracias.

martes, 19 de enero de 2010

"Este niño no es para esta escuela"

“Con Ojos de Adulto”
Proyecto MAP - II Jornadas 2009 -
11 de diciembre de 2009

Del síntoma a la sintonía

En este trabajo intentaremos plasmar algunas de las ideas que orientan nuestra práctica.
Visto desde afuera, aquello que hacemos en las escuelas, en ocasiones podría parecer “no tener sentido” o “estar fuera de lugar”. Es por eso que hoy, procuraremos transmitir algo de las orientaciones y objetivos que nos planteamos cuando ingresamos a una escuela.
Cada vez que nos acercamos a los niños con los que trabajamos, nos encontramos con algo que se repite e insiste en los distintos escenarios y en las diversas maneras en que se despliega. Nos referimos a la necesidad de descubrir el pedido de ese niño, que aunque no está siempre dirigido de manera directa a un adulto, sin embargo, diremos que siempre lo tiene por destinatario. Ahora bien, esa demanda no se expresa de manera sencilla ni evidente. Los niños lo hacen de los modos más diversos y como les resulta posible. De este modo, nuestra primera tarea será ofrecernos para recibir y “atajar” ese pedido.
Es importante entender que aquello que hacen los niños está íntimamente relacionado con nuestros modos de funcionar y es allí donde la situación nos convoca a pensar nuevas estrategias.

Cuando pensamos el título de este trabajo: “Del síntoma a la sintonía” quisimos ilustrar dos aspectos de nuestro quehacer: en primer lugar, como transformar algo disruptivo, algo que desordena, interrumpe o molesta en algo positivo, algo que armonice y que pueda ser compartido con otros y en segundo lugar, las condiciones de posibilidad para la instalación de un vínculo, ya que sabemos que éstas nunca están dadas desde el inicio y que implican un proceso. Se tratará de un cambio de postura desde donde leer y entender qué le está pasando al niño. Es necesario cambiar el ángulo de visión, sino no hay trabajo posible…. No llegamos con un saber absoluto, no tenemos recetas. Venimos –en todo caso- a intentar aportar otra mirada y co-construir entre todos los actores (docente, directivos, personal del colegio, padres, compañeros de nuestros chicos y principalmente el niño por el cual hemos sido convocados) una posición que nos permita incluirlo dentro de una trama que tiene que ver con lo colectivo.

En este sentido se tratará, para nosotros, de sacarlo del lugar de excepción en el que solemos encontrarlo para que pueda “ser uno más” del grupo, de la escuela... en definitiva: ser un niño.
Y el único modo de introducir un lugar para que algo de esto acontezca es a partir de aceptarlo y dejarlo entrar precisamente a partir de lo más propio del niño, que no es otra cosa que un síntoma. Ahora bien ¿ qué es un síntoma ? Lo decíamos recién: es algo que irrumpe, que desordena, que molesta, que llama la atención y frente al cual muchas veces no se sabe que hacer. Pero también es lo único que puede hacer un niño para mostrar que algo le pasa: él se “enferma” de lo que puede, no de lo que quiere. Y este es el modo singular que él ha encontrado para arreglárselas, para defenderse, para pedir ayuda. No sólo para los docentes, padres, compañeros es un problema. El también “se” padece a sí mismo.

Ahora bien, en la intervención orientada por el síntoma, primer tema que trabajaremos hoy, intentaremos mostrar como este rasgo, en un principio, tan propio del niño, esta incomodidad, se va desplazando y sirviendo a su vez como entrada para la construcción del segundo tema o aspecto a considerar: la instalación en el lazo. Hablamos de lazo cuando hablamos de la posibilidad de entablar un vínculo… Así a medida que va quedando incluido en esa trama colectiva, el niño va adquiriendo recursos, va aumentando su abanico de respuestas, se va dando cuenta que –por lo menos- otra realidad es posible.
A continuación, compartiremos la experiencia de uno de nuestros chicos y como hemos ido trabajando estas temáticas.

La intervención con Francisco comienza el 4 de agosto del corriente año. Él tiene una historia semejante a la de muchos de nuestros chicos. Si bien, en la actualidad tiene 8 años y está en segundo grado, ya ha pasado por tres escuelas. Podríamos verlo como un joven peregrino del sistema.
Francisco es un chico muy corporal ¿ a qué nos referimos con esto ? A que es un niño que pide, da, actúa con el cuerpo....
Si quiere algo, no suele pedirlo, va y lo toma.
Si se le ocurre una idea, no acostumbra consultarla, sólo la lleva a cabo.
Si quiere ir al baño, no pide permiso, se levanta y va.
Si ha discutido o está molesto con un compañero, no busca la intervención o mediación del adulto (como hace la mayoría), simplemente pelea con él.Él no suele caminar, suele correr. Francisco es corporalidad pura. Suele ser muy transgresor en relación a cualquier norma institucional o grupal, tiene poca tolerancia a la frustración y es muy impulsivo. Está siempre golpeando la mesa con sus manos, improvisando o repitiendo cantitos, diciendo malas palabras, en definitiva, es un pibe muy ruidoso. Sin embargo, cuando se conecta con alguna actividad de su interés trabaja bien. Además, es sumamente observador.

¿ Cómo abordar este chico ? Literalmente me sobrepasa: está siempre haciendo ruido, siempre transgrediendo y -es duro decirlo- muchas veces “molestando”. Ahora bien, nuestro equipo tiene reuniones de supervisión los miércoles. En estos espacios, dirigidos por nuestra coordinadora, planteamos nuestros casos, evacuamos dudas, corregimos errores y delineamos estrategias. Desde de una mirada externa y diferente surgen y aparecen nuevas posibilidades de trabajo. Es así, como a partir de estas orientaciones, finalmente volvemos con esos recursos a trabajar de vuelta con nuestros niños, ya desde otro lugar, ya desde otra postura. Fue en estos encuentros -cuando supervisé este caso- en donde se me planteó que yo debería prestar una atención diferente a aquello que me estorbaba, que ese obstáculo ruidoso podía devenir, mutar en algo diferente. Ese ruido y tamborilleo constante, ese canturreo infinito se podría -se debería- transformar en algo positivo. Y para eso era necesario -como decíamos recién- cambiar la mirada.

Es importante destacar que el dispositivo de trabajo es de dos veces semanales por la mañana. Con Francisco trabajamos dentro y fuera del aula, porque así es él: movimiento permanente.
Un día recorriendo la escuela, pasamos por la sala de música. Y me dice:
¡ Un zurdo ! - señalando un instrumento de percusión que está arriba de un mueble. - ¡ Bajalo, bajalo ! Mientras lo hago, encuentro un redoblante. Lo bajo también. Empezamos a zapar (improvisar). Como no hay palillos cerca, usamos unos borradores. Se genera un muy buen clima. Es, quizás, la primera vez que nos conectamos de una forma realmente distinta, de una manera en donde él fue el que me orientó, su musicalidad, esa corporalidad misma que lo desborda -y me desborda- día a día, aquella que en muchos casos le es denegada, aquella que muchas veces es realmente sintomática (la saturación, el exceso), estaba marcando un camino, pero ahora desde el goce. El síntoma guía, orienta y señala. Y nuestra respuesta, ese lazo que le tiramos, esa mirada que le damos transforma.

¿ Qué transforma ? el ruido en música, eso que suele ser molesto puede ser algo bueno. A partir de esta historia, los días que voy “ensayamos” (Francisco consiguió palillos del armario de música). Por otro lado, con su docente decidimos integrar a sus compañeros. Agregamos más instrumentos intentando armar una murga o algo por el estilo, pero como los chicos se peleaban por los instrumentos, pasamos a un plan B: la maestra tenía un cd con música uruguaya -específicamente candombes- que había utilizado para un acto escolar. Después de escucharlo cuidadosamente, elijo un tema puramente instrumental, de percusión pura en donde la consigna es que no hay consigna: que cada uno se exprese como su cuerpo lo sienta. De este modo, estamos logrando con los chicos una creación colectiva y una experiencia muy interesante en donde todos -incluidos los adultos- nos vinculamos de una manera diferente. Esta tarea no es para nada fácil. Exige atención y energía constante. Por ejemplo, en una oportunidad, estábamos todos ensayando y algunos empezaron a pelear, entonces dije:
- ¡ Tengo una idea ! ¡ A ver quien se prende ! - Todos pararon y se quedaron expectantes. Busqué un palo, entonces lo puse contra la pared y empezamos a hacer el baile del limbo (danza que consiste en pasar inclinado hacia atrás por una vara sostenida a poca distancia del suelo). Les encantó la idea y automáticamente todos se pusieron en fila y empezaron a pasar. Este tipo de sub-propuestas los desconcierta cuando vienen desde nosotros, aunque también es cierto que muchas veces es difícil sostenerlas. Por ejemplo, cada vez que llego a la escuela, al rato Francisco me dice:
- ¿ Vamos a tocar ? ¡ Dale, dale !

Me cuesta explicarle que eso lo haremos después del segundo recreo, como está pactado, que en este colegio hay reglas. Y que esta escuela no es una escuela de música, es una escuela en donde venimos a aprender.
Finalmente, la docente también aportó una canción de Rubén Rada que los chicos ya están ensayando.
Ahora bien, a esta altura pareciera ser obvio, pero debemos explicitarlo: un proyecto de estas características sólo se puede llevar adelante con una docente que está abierta a estas exploraciones como así a una directora y todo un equipo de conducción que habilita nuestras ocurrencias y brindan apoyo y un acompañamiento tan necesarios en estas circunstancias (a pesar del ruido y de la movilización que provocamos).

Se realizará una muestra de todo esto en la fiesta de fin de año...
Francisco y yo empezaremos con la zapada, luego vendrá el baile grupal y finalmente la canción.
Si nuestra labor tiene un sentido, es este: pesquisar significados, encontrar espacios de intervención concretos por donde abordar una situación que para muchos está acabada. Ahí está nuestro desafío y para eso hemos elegido un camino, que siempre tendrá tres señales: ser observadores, ser creativos y ser perseverantes.
Así es que, en este aspecto, Francisco abrió una puerta. Y por ahí entramos todos. El tiempo nos dirá por donde seguir…

Muchos de nuestros niños, como Francisco, son sujetos de una exclusión no elegida, transitan sin poder ligarse a los otros, mostrando los caminos por los que el cuerpo busca satisfacer sus impulsos del modo más doloroso, que es justamente dejándolo afuera de toda posibilidad.
Buscamos entonces, como decíamos al principio, mostrar en este trabajo algo de la lógica que tiene nuestra tarea.
Nos proponemos incluir en el lazo social, ordenador de la relación con el cuerpo propio, ese lazo que sujeta y hace sujeto, ese vínculo que ya no lo deja tan solo, sino lo aproxima a los otros, lo convierte en parte de …
Son algunas de nuestras intervenciones las que orientan a legitimar, fortalecer los vínculos, crear espacios en donde el sujeto pueda tener cabida, consolidando estos lazos que puedan luego servir de refugio...donde aparezca un nosotros: “UN YO CON OTROS”...

En colaboración con Lic. María Cristina Keheler y Lic. Lorena Perez

Como manejar la Ansiedad

El presente texto está siendo revisado.
Gracias.

¿ Qué es la Baja Autoestima ?

El presente texto está siendo revisado.
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